Hay pocas cosas tan fascinantes como ver la vida pasar cada día delante de nosotros a través de sus dinámicas, sea una ciudad grande o pequeña, sea el propio campo, siempre hay un secuencia de rutinas que pasan delante de nosotros en forma de cotidianidad, de costumbre. Estas rutinas a nosotros mismos nos imponen hábitos y condiciones, por ejemplo ¿quién podrá evitar el tráfico de las horas picos de una urbe por más de que se esfuerce? Esto va muchas veces más allá de nuestra voluntad.
Cuando me refiero a este punto, quiero hacer alusión al acto mismo de observar lo que pasa a nuestro alrededor, de disfrutar al lado de un poste (entendido como una columna de piedra, madera u otro elemento, puesto de manera vertical y que sirve de apoyo o señal) del panorama variado, dinámico y siempre impredecible que nos ofrece el día a día. Es solo una forma de referirse a lo que es hacer una pausa durante nuestra vida para ver y pensar en lo que nos rodea, en lo que somos, en donde estamos y lo que pensamos.
Este espacio no tiene alguna pretensión científica, no podre equiparar mis escritos o reflexiones con el arduo trabajo de quienes se han entregado a esta disciplina con dedicación, ahínco y vocación, a ellos mis profundos respetos y mi admiración. Es mi forma de compartir lo que veo y palpito cuando de bajarse del bus del devenir cotidiano se trata. Es observar, intentar racionalizar y escribir para compartir.
Mi amor a la filosofía no estará aislado de este espacio, es de las mejores y mayores experiencias que me han ayudado a determinar mis deleites académicos. Me ha animado a querer pensar, aun en lo difícil de pensar, premiando generosamente al menos intentarlo, se me ha permitido pararme en los hombros de gigante para disfrutar del deleite maravilloso de comprender, a veces solo en parte, sus ideas y concepciones del mundo. Tampoco lo estará nunca, nótese lo categórico, mi amor y devoción a Dios, en quien creo y a quien le creo por ver su manifestación en mi vida. Es una particular y poco común combinación, pero ahí reside lo más importante de esta intención, desde esas realidades hay cosas que son susceptibles de ser compartidas y sin ánimo de orgullo, disfrutadas.
Bienvenidos al marco a través del cual veo y leo una parte de la vida que se me presenta ante mi existencia, hay espacio para todos y todas, para sus palabras y sus ideas y pensamientos. El sentido de la vida se escribe en el presente como un legado para el futuro.

