Hoy rompo estos 7 largos meses de silencio por
causa del horror y los pocos escrúpulos políticos para abordar el tema del
“acuerdo humanitario” que se le dio desde lo medios y los sectores políticos
tradicionales, incluyendo los que se denominan como oposición.
Pero antes de entrar en materia, quiero dejar
de manifiesto que en mi poco entender acerca de la política y las relaciones
internacionales, las encuentro como herramientas, instrumentos y disciplinas
para buscar el desarrollo de la humanidad, las garantías mínimas para la
distribución del bienestar en todos los miembros de la sociedad, es decir,
están es para servirlos a ellos.
Desde el mes de diciembre, cuando se anuncio
con bombos y platillos la “caminata” hacía la libertad de la Dra. Clara Rojas y
su hijo Emmanuel junto a la Dra. Consuelo de Perdomo, se experimento un fase de
internacionalización del conflicto armado colombiano, donde aparecieron con mucha
vehemencia e irreverencia actores internacionales, tales como el presidente Zarcosy
de Francia y Hugo Chávez de Venezuela ejerciendo presión sobre el gobierno
colombiano y sus políticas internas frente al conflicto interno. Y fue desde
ese momento cuando se empezó a vivir en nuestro país la polarización más
dramática con un final (en ese momento) incierto. Por un lado estaban los que a
todo precio exigían el despeje de Pradera y Florida, y por otro los que
acompañaban la férrea posición de no ceder ni un milímetro en el marco de la
Política de Seguridad Democrática, y surgió entonces el macabro argumento, para
los dos bandos, que la defensa del sentido humanitario dejo de ser un fin para
convertirse en un medio, un perverso medio.
Una serie de acontecimientos mas acompañaron
este agónico transito, la muerte del guerrillero Raúl Reyes desato todo una
maremagnun internacional, donde se levantaron los presidentes Correa y Ortega
para señalar y acusar, que se apaciguo en la Cumbre de Río, pero que no ha
terminado por el hallazgo y publicación de los archivos contenidos en sus computadores
que presuntamente vinculan a importantes figuras reconocidas con las FARC; luego
dos golpes más contra los el Secretariado y mas temas para los medios de
comunicación, pero seguíamos viendo y observando en los dos bandos la
indiferencia ante el sentido humanitario.
Hoy rompo mi silencio con este breve y sucinto
resumen motivado por el acontecimiento de la liberación de estos 15
compatriotas a manos de las Fuerzas Armadas, lo hago por que veo, sin hablar de
un gobierno o de una ideología política, que este pueblo colombiano es parecido
a la mítica ave Fénix, que se levanta de sus cenizas, pero no se levanta solo,
se levanta para tender la mano a sus semejantes, se levanta para acompañar en
la tristeza y la alegría a cualquier ser humano, no importa su nacionalidad o
condición; por eso rompo mi silencio hoy, para decir que el ser y sentir de
los colombianos ya desbordo los
pensamientos políticos tradicionales y demanda a gritos alternativas y opciones
diferentes para este presente y futuro de este país.
“A los policías y
soldados de Colombia no se les quiebra el espíritu”. Pérez. Cabo segundo y enfermero.
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