Incertidumbre en Venezuela, Incertidumbre en La región

Venezuela viene enfrentando una de sus mayores crisis políticas en los últimos dos años. El debilitamiento de su líder político por causa de enfermedad ha traído para la región un tejido de incertidumbre que irrumpe con la dinámica regional.

El gobierno Venezolano ha presentado dos estrategias distintas en la forma de relacionarse internacionalmente, la primera obedeció a una especie de continuidad de las líneas diplomáticas de los gobiernos anteriores, apoyado en la búsqueda de un mayor equilibrio internacional y el impulso a la integración regional. Luego de enfrentar el triunfo en el Referéndum, su política exterior se modificó radicalmente, introduciendo algunos elementos tales como la retórica antiestadounidense, los contactos con China, Rusia, Irán y la compra de armamento. Todo esto con un marcado debilitamiento de la institucionalidad del Ministerio de Relaciones Exteriores.

En esta etapa el proyecto revolucionario se acentúa y empieza a traspasar fronteras, haciendo eco en gobiernos regionales. De manera paralela inicia la búsqueda de redes de apoyo en el horizonte internacional para su proyecto con alianzas muy visibles con Irán, Cuba, Rusia y China, teniendo siempre el petróleo como pieza clave de su estrategia internacional.

Es así como Venezuela adquiere una preponderancia política en la región, siendo el principal vocero de los países que no se alinean con las políticas y doctrinas estadounidenses, evidentes en las iniciativas como la Alternativa Bolivariana para las Américas ALBA. Muchas voces intelectuales y políticas han criticado el liderazgo del presidente Chávez, afirmando que su popularidad en la región se da por intereses comerciales y económicos más que por afinidad política. De cualquier modo, es una figura muy visible en Sudamérica y su capacidad de influencia es muy importante.

En la otra orilla de la región parece haber un grupo, más reducido, de afinidad hacía las políticas de los EEUU y sus doctrinas. Sin embargo, esto obedece más a la tradición histórica que a una intención de los EEUU para liderar los procesos en la región. Hecho que se podría constatar al revisar la agenda de prioridades en política exterior, donde la atención de este país se orienta hacia China, Rusia y el sudeste asiático, dejando relegada a Sudamérica.

Esto hace que el papel del presidente Chávez en la región tenga una trascendencia mayor a la de los demás mandatarios. Sin embargo, el proyecto del Socialismo del siglo XXI parece tener problemas en su divulgación, interpretación y ejecución sin la voz del líder político. Por lo tanto, la afectación en la gobernabilidad por su incapacidad física plantea un panorama de incertidumbre política para la región. Por un lado, es claro que dentro de Venezuela no hay líderes con la misma popularidad y capacidad de incidencia, y que puedan garantizar la continuidad del socialismo, y por otro, los múltiples compromisos adquiridos por el mandatario en la región, con el ejemplo de los macro proyectos energéticos, tienden a perder credibilidad en aquellos que consintieron su apoyo al proyecto del Socialismo del Siglo XXI.

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