La bondad, la humanidad y el COVID-19

La experiencia de caminar por la calle en alguna ciudad principal o intermedia es impactante, es evidentemente la ruptura de un ciclo, la cotidianidad ha sufrido un quiebre, de la manera como se acabaron las cartas del juego en la mesa y se aguarda por la nueva baraja.

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La sociología de poste que ha motivado este blog es el hecho mismo de la experiencia de vida dinámica que esta al alcance de todos, esa que está conectada con hilos invisibles con personas, objetos y cosas. De tal manera que parar por un momento y recostarse en un poste para ver y tratar de comprender lo que pasa fisicamente a nuestro alrededor es el arte de pensar.

Hoy la sociología de poste nos muestra, de manera muy drástica, que China no estaba tan lejos como a veces nuestro imaginario nos lo hace creer. Hoy estamos viviendo en el seno de nuestro hogar y en nuestra vida cotidiana que nada se puede dar por hecho y definitivo, que nuestra naturaleza social, afectiva y laboral, está fundada bajo supuestos tan frágiles como nuestra humanidad.

Cuando se rompe todo de manera tan drástica es posible ver los fondos, la estructura que nos sostiene en el presente. Es así como hay dos verdades predominantes que llevan sosteniendo nuestra vida durante décadas: el mundo y la distribución de la riqueza es marcadamente desigual, y las oportunidades de vida y supervivencia son menores en las poblaciones más pobres.

De cara a la pandemia por el COVID-19 nos debemos parar en ésta realidad y añadirle la gestión de los Gobiernos. El ámbito internacional ha dejado importantes lecciones acerca de como enfrentar la situación con las menores pérdidas posibles (parece que por regla general hay pérdidas). Algunos han tenido buenos resultados en la forma como se reducen los efectos negativos en la población, otros han asumido roles más pasivos y pasan por momentos muy angustiosos en este momento. Nadie puede ser indifierente al saber que 400 conacionales han muerto en las últimas 24 horas (el camino de Italia, España y al que se acerca Estados Unidos). Es esa sensación que oscila entre el triste dolor y la impotente rabia por saber que haciendo mejor las cosas en su debido momento todo podría haber cambiando para mejor.

Centrarse hoy en la discusión acerca de lo que haga o no haga el presidente Duque y sus ministros es inservible, conduce a ciclos sin sentido que solo suman a la inacción. Él como mandatario llevará durante el resto de su vida lo que haga o deje de hacer. Hoy en un presente tan desigual y con tan pocas oportunidades parece que los gobernantes tienen decidido que muchos van a morir y que nada podrán hacer, por intereses particulares (de algunos gremios o grupos económicos), porque saben que no tienen la capacidad institucional para hacerle frente y no tienen la voluntad política para hacer la inversión en lo mínimo necesario, o porque sencillamente no existen la idea de país que tienen. Los pobres son invisibles.

Los días avanzan y apremian, cada vez más personas saben que la pandemia camina hacia ellos y que solo es cuestión de tiempo para verla en la vida cotidiana, otros saben que vienen días donde la esperanza puede menguar, otros presienten que vendrán choques sociales (que tomarán tonos violentos) por estricta supervivencia que no podrán ser mitigados por las autoridades porque estarán fuera de su alcance y de su capacidad.

Entonces ¿qué podemos hacer? ¿cuál es el camino que debemos transitar para avanzar con menores pérdidas posibles? Debemos echar mano del activo que solo los seres humanos podemos gestionar: la bondad. Se trata de uno de los intangibles más poderosos que pueden hacer diferente el presente cuando se trata de superar dificultades mediante hechos y obras. La bondad no tiene una fórmula definida, no es una figura geométrica y tampoco una receta con abc, es ese acto espontáneo que surge para poner en acción la solidaridad para avanzar juntos hacia un mañana mejor. La bondad es el tejido que podemos intentar para cerrar las brechas de desigualdad, es donde podemos apoyarnos para avanzar en los días oscuros; es un multiple ganancia porque mientras la tejemos nos hará mejores. 043

No se trata de plantear en este post un enunciado de “ideal” o inspirador, de acudir a emociones para pensar esta realidad que anuncia su llegada, ya en las siguientes publicaciones presentaré mis argumentos y visión de país donde la bondad es pensamiento sostenible y conciencia individual respecto a nuestra huella de carbono.

 

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