La paz de la Habana es una idea, la verdadera paz nos la damos nosotros

La idea de paz que va tomando cada día para los colombianos para por una especie de bien intangible que se nos dará, es decir, que va a llegar de alguna parte para nosotros desde alguien. A mi manera de ver ahí esta el principal error, dado que la paz de una sociedad es la suma de la paz de los individuos en un contexto organizado y armonizado por un Estado. La paz no es un bien que da un Gobierno, es lo que somos capaces de darnos a nosotros mismos.

Muchos de nosotos pensamos que en las mesas de dialogo esta todo menos la autoridad moral para hablar de paz y ofrecernos a los colombianos, por lo menos palabras de paz; parece que lo que hay son solo discursos que pretenden ser “politicamente” correctos, pero al final de cuentas son vacios, adolecen de realidad, de justicia, de verdad, mas parece que lo que estan negociando son los intereses particulares de la clase gobernante tradicional y su séquito de políticos de siempre, junto con los intereses de quienes han portado armas y que sin ningún reparo han confundido los fines con los medios, llegando a los caminos de la atrocidad humana.2016-05-01 16.36.27

¿Qué es lo que puede salir de una mesa de negociaciones para Colombia? ¿Para el mundo? Nada distinto a una manifestacion de intenciones. Los Colombianos que hemos recorrido nuestra greografia, que hemos padecido entre bombas, secuestros, masacres, “falsos positivos” y corrupcion entendemos perfectamente que ellos no nos van a dar una solucion a los verdadesros problemas del país, que la desigualdad se ahondará y se agudizará mientras la corrupcion siga tan campante e impune.
Por eso ha venido a mi una de las enseñanzas de Steve Covey y su principio noventa-diez (90/10), que basicamente consiste en demostrar que del 90% de las cosas que pasan en nuetra vida tenemos control, que tenenmos una influencia real y directa. Este autor es reconocido en el mundo por sus libros para la superacion personal, para hacer que la personas puedan ser mejores seres humanos desde el cultivar sus virtudes. Lamentablemente en nuestro pais hay una gran mayoría que relaciona este tema con debilidad y problemas de autoestima, nada mas lejano a la realidad que tal pensamiento, pero sera un asunto que abordaré en otro momento.

Este pricipio 90/10 dice que, por la via de reacción, ya sea accion u omisión, nosotros podemos influir en los acontencimientos diarios de nuestra vida (90%), por ejemplo, si alguien va conduciendo su vehículo y por alguna razon es cerrado por otro tiene un abanico de opciones a escoger, por un lado, lo alcanza para proferir una elaborada ofensa que pueda reflejar en toda dimension la ira y enojo que sienta, o, por otro lado, le puede dar alcance para devolverle la cerrada, pagándole con la misma moneda, pudiendo desembocar en situaciones mas delicadas, generar un accidente a un tercero, dar inicio a una riña, o lo que es peor pero muy probable, desembocar hasta en una tragedia donde se asome la muerte. Un poco trágico y extremo el ejemplo, es posible, pero cuando alguien dedica diez minutos a leer la prensa o escuchar alguna emisora local, sabrá perfectamente que no esta alejado de la realidad.Otro camino seria el contrario, ignorar el incidente y seguir su día con normalidad. No hay que ser brillante para saber, por vía de las consecuencias, cuál es la mejor opción.

El restante 10% obedece a aquellas cosas que no podemos controlar, por ejemplo, quien podrá, por más de que quiera, controlar el trafico, el mal clima, la marcha o protesta de los profesores, el fenómeno de la “niña o el niño”, etc. Nadie lo puede hacer, sin embargo no se puede librar de las consecuencias, las tiene que sortear de alguna manera. No hay contro sobre este 10%.

Entonces, si el sr Covey tiene razón, que me parece que la tiene, si nosostros como seres humanos podemos influir en el 90% de nuestra vida para hacerla mejor, ya sea por acción u omisión, puede ser que el 90% de la paz que nuetros país necesita depende de nosotros, dependa de lo que en las acciones diarias podamos hacer, no dependerá del capricho de un Gobierno mezquino e indolente hacia los colombianos, tampoco de un grupo armado que lo único que ha hecho es pensar en sus propios intereses, nada mas. No, la paz verdadera y real es posible, dependerá solamente de nosotros, de lo que hagamos a diario para desarmar nuestro corazón y reaccionar mejor, de lo que podamos sembrar y cultivar cada día para nuestros hijos y las futuras generaciones.
La paz de la Habana es una idea, la verdadera paz nos la damos nosotros con las acciones que diariamente seamos capaces de sumar, acciones de paz.

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