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  • La primera línea de defensa y el primer paso para la búsqueda de soluciones: La Comunidad

    #Covid-19

    A veces uno escribe desde un balcón, ya sea en forma de metáfora o de realidad literal, y trata de diagramar un espacio donde se puede “aislar” de la dinámica social, decimos que nos ponemos al lado del camino para ver y escribir. Sin embargo hoy no es así, la situación en el marco de la pandemia nos puso a la misma velocidad el balcón y la realidad.

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    De todo se ha dicho en las últimas semanas, han hablado los científicos, los economistas, los gobernantes y los analistas de cualquier especialidad en procura de entender la situación, explicarla y plantear escenarios realistas para orientar a la sociedad en medio de un marco plena incertidumbre. Al final, desde mi ventana y balcón improvisado queda la misma idea: nadie tiene certezas ni tampoco un horizonte para mostrar.

    Y si fuera poco esto, la pandemia global no tiene una fórmula definida a manera de “antídoto” social y político. Por lo contrario, ha logrado evidenciar el ADN de cada nación con sus virtudes y sus defectos. Ha puesto verdades comentadas tras bambalinas en la vitrina pública mundial, así la desigualdad, la corrupción y la ausencia de liderazgo con sentido técnico y social en los jefes de Gobierno están a la orden del día en todas las latitudes. Y Colombia, mi país, no ha sido una excepción.

    Sin embargo esto no es nuevo, la historia de nuestro país desde la colonia ha estado marcada por una desigualdad legitimada por las clases políticas desde ese entonces. Realidad que ha caminado hasta nuestros días y se evidencia por el absoluto centralismo con la que se tratan todos los asuntos políticos y se determinan las políticas sociales. Sigue siendo una lógica de cuidad principal y la de “pueblos”, en sentido peyorativo administrativamente hablando. Y los últimos hechos han ratificado la tendencia de algunos sectores políticos y económicos a mantenerla así, tal como paso con el proceso de Paz, su aprobación y resistencia. La idea de un país centralizado mantiene un estatus para una gran minoría que se hace más fuerte dentro de él.

    Lejos de emitir opinión personal acerca de la forma como se está gobernando el país, quiero solo tratar de poner en palabras la sensación que me pasa por la mente y el corazón, apoyado en lo que he aprendido, lo que vivido y aquello que quiero para mi país.

    La idea de un Estado ausente a lo largo de territorio nacional, especialmente rural, no es nueva ni reciente, abunda en la literatura histórica y en los discursos políticos desde hace más de cien años (debo dejar claro que no estoy de acuerdo con la tesis que dicta que en momentos de crisis debe salir el Estado al rescate de todo y ser el único responsable, porque en las bonazas de la estabilidad son muchos los que se benefician, esos también deberían salir al rescate). Esta es una indiscutida fuente de desigualdad y ha reproducido modelos de pobreza que han dado lugar a interminables conflictos por la tierra, los recursos naturales y la relación con la mano de obra.

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    Es un brecha social de la que hoy parece que no se puede hablar sin que el rotulo de “mamerto, comunista, socialista” y demás adjetivos que están lejos de esconder esta inmensa verdad surjan para desviar el sentido de la discusión. Y ni de izquierda, ni derecha, tampoco de centro soy, los problemas de Colombia son tan complejos que una mirada ideologizada resulta incompleta para dar soluciones reales y construir una sociedad con oportunidades. Ahí es clave ser y hacerse un innovador social.

    Esta idea de un Estado ausente e incapaz es la que predomina cada día en mi cabeza. Con cada comunicado del Gobierno es evidente que no tienen una idea de país más allá de la típica visión centralista y urbana que desconoce a la “Colombia profunda”. La informalidad económica, que según el DANE promedia el 46% de la población, parece una nube gaseosa de la que no se pueden hacer cargo porque no la entienden y no comprende como está relacionada con el día a día. La capa de migrantes, que la han profundizado y dinamizado esta tendencia, se ven solo como una carga social y no desde el aporte que hacen a la economía con la producción y el consumo. Al tener que cerrar la economía quedo en evidencia un Gobierno no puede ayudar con eficiencia, por mejores intenciones que se tengan, cuando no saben qué país gobierna ni para quiénes se gobierna.

    La soledad se percibe, la realidad esta tan fragmentada que la percepción de seguridad solo se alcanza de puertas para dentro. Hoy comprendí, desde mi balcón, que será la comunidad, ese tejido inmediato que me rodea, la primera línea de defensa frente a lo que se venga y el primer paso para la búsqueda de soluciones, que aquellas aclamadas instituciones están lejanas, distantes e indiferentes. Hoy entendí que estamos bajo un Estado donde el sálvense los que puedan empieza con ellos mismos.

    Y eso tampoco es nuevo, es la suma de los colombianos, de su activa forma de resistir a tantas situaciones adversas, la que han sacado el país adelante. Es en ellos donde reside la fuerza y resiliencia que nos ha caracterizado; y será con ellos con los que avancemos.

    Todo lo que suma no resta, no pierdo la fe técnica y política en los gobernantes de turno, espero que ellos puedan llevar a acciones sensatas, inteligentes y con sentido humano aquellas buenas intenciones que enuncian con vehemencia.

    #Colombia mi sueño, mi amor eterno.

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  • Elegir un presidente es sólo una parte de la solución

    Todos los colombianos que hoy respiramos hemos nacido en un contexto donde hemos visto que la historia de nuestro país se ha forjado en medio del conflicto interno, la violencia y la corrupción. Que casi cualquier explicación del presente del país tiene como causa uno de estos conceptos o la combinación de estos en complejas ecuaciones. Cuesta entender cómo hemos llegado a tener un presente cuando hemos tenido secuestrada la esperanza y el futuro por estos crueles captores.

    Es por eso que tener la oportunidad de pensar en la paz desde un escenario histórico, sin antecedentes ni precedentes similares, es la puerta para empezar a diseñar el futuro que todos, de una u otra manera, hemos pensado, deseado y anhelamos ver como una realidad. La paz antecede al progreso, al crecimiento económico sostenible y sobre todo, al desarrollo humano.

    Colombia blogTodos tenemos derecho a pensar de la manera que queramos, a ponernos el color político que se nos antoje por X o Y razón. Lo único que no podemos es dejar de estar a la altura del desafío histórico que se nos presenta en estas elecciones presidenciales. Esta es la primera vez que elegimos un presidente para liderar el proceso de la construcción de la paz, y hay que volverlo a escribir: la construcción de la paz.

    Sin embargo parece que Colombia padece del “Síndrome de Estocolmo”, hemos desarrollado un lazo afectivo ante nuestros captores: el conflicto, la violencia y la corrupción. Pareciera que nos hemos acostumbrado tanto a ellos que nos negamos a dejarlos ir y de una manera directa o indirecta los estamos alimentando en medio de la dinámica de esta campaña presidencial.

    El “Síndrome de Estocolmo” tiene como características, algunas de ellas, la creación de mecanismos psicológicos que permiten formar un vínculo afectivo de dependencia de las víctimas hacia sus captores, de modo que asumen las ideas, motivaciones, creencias o razones que emplean los secuestradores para privarlas de libertad. Quizás solo es una metáfora, sin embargo esta relación permitiría entender en gran parte la dinámica de esta campaña, sobre todo en lo que la gente comprende de ella, de lo que presenta y expone como sus argumentos.

    Es una abierta contradicción pretender construir un país donde germine la paz con semillas de violencia, en la forma que sea. Einstein lo dijo muy claro cuando afirmó que locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes. Entonces ¿Cuál es el camino para construir un presente con semillas de paz? Entender que la elección de un presidente, el que sea, blanco, negro, amarillo verde o morado, no nos va a dar la paz, que es solo una parte de la solución, y para mí, solo el 5% de la solución.

    Es innegable la importancia de elegir un buen presidente, ayuda para que las instituciones funcionen de manera adecuada y puedan brindar una estabilidad social, política y económica al país. Esto suma al desarrollo sin lugar a dudas, pero es solo la menor parte, la mayor parte pasa por los ciudadanos, por el ciudadano que estamos dispuestos a poner cada día en la calle, en el barrio, en la ciudad, en el hogar.

    Por eso es errado pensar que un presidente, en un solo periodo electoral, va a salvar al país del fracaso o lo va a condenar a la desolación, son puntos extremos que solo distorsionan el papel del ciudadano con fines electorales. Algunos lo simplifican diciendo que hay “polarización”. Idea imprecisa que no hace justicia al panorama político actual donde hay nuevas fuerzas políticas que han ido consolidando su idea de política independiente, y que han brindado destacados resultados en su gestión para el país.

    También es claro que la mayoría de los candidatos presidenciales encuentran buen recaudo electoral empujando demasiado lejos las generalizaciones (terrorista, guerrillero, paramilitar, narcotraficante, por ejemplo), llevándolas a interpretaciones erróneas de las causas y efectos de los hechos que sustentan los discursos y sobre los cuales presentan sus propuestas políticas. Es más, si en un ejercicio de imaginación nos empeñáramos en dibujar a los candidatos presidenciales apoyándonos en las palabras y descripciones de sus contrincantes en la carrera por la presidencia no elegiríamos a ninguno, pues cada cual presenta al otro como un criaturas malvadas sin lugar en este mundo y mucho menos presidiendo un país.

    Y es justo ahí donde se puede hallar un camino, si somos capaces de ver y entender que es en los matices dónde se hace la diferencia, de reconocer que en la diferencia es donde se va a asentando la construcción de la paz. Así podremos hacer una mejor elección: elegir poner un ciudadano que cada día haga algo por la paz y un presidente que ayude a garantizar un marco para hacerlo.

    Ese puede un punto para alejar a nuestro país del Síndrome de Estocolmo  que nos forjó un lazo afectivo con el conflicto armado, la violencia y la corrupción que han tenido secuestrada a Colombia por más de un siglo; ese puede ser un camino para entender que la elección de un presidente en sí misma no nos va a entregar, y mucho menos a garantizar la paz; y así poder comprender que nosotros, el ciudadano que ponemos cada día en las calles, somos los que necesitamos construir la paz.

    Colombianos de nosotros depende que en los surcos de dolores el bien germine ¡ya!

  • Firme con el Sí

    Como muchas personas en el mundo, me siento desconcertado con los resultados del referéndum por la paz, es difícil hacerse a la idea que un país que haya vivido un conflicto tal largo, sangriento y desgarrador de a entender que no tiene muchos deseos por cambiar el rumbo.101_4047

    Sin embargo, en análisis tiene que ir más allá, no se puede simplificar a decir solamente que una parte de Colombia, representativa en las urnas, haya hecho saber que no están de acuerdo con el proceso de paz adelantado durante estos cuatro años, se debe ver qué es lo que en el fondo están diciendo los colombianos y a quien se lo están diciendo.

    El primer punto a ver y evaluar es el abstencionismo. Es natural que en una democracia alguien elija no elegir, no sentirse representado o en un panorama diferente, no sentir que con su participación se puede lograr algo, esto ha pasado en muchos lugares del mundo y en Colombia no ha sido la excepción. Lo que resulta difícil de asimilar es que haya abstencionismo cuando se trata de cambiar para bien la historia de un país. ¿Cuántos sirios o afganos, si tuvieran la posibilidad de empezar un proceso de paz para sus países, se abstendrían? o ¿cuántos dejarían a un 30% del total de la población decidir algo tan trascendental? Pensar en un No resulta poco realista en esos casos, entonces ¿qué pasa en Colombia? ¿Cómo es que realmente está funcionando el sistema de decisión? Es difícil saber cuántos son votos de opinión y cuántos son los votos de las maquinarias electorales tradicionales, las mismas que son capaces de modificarse con tanta eficacia cuando se trata de segundas vueltas presidenciales. Pero al final lo que me parece aterrador es pensar que al 70% de las personas aptas para votar no les interesa realmente ni el presente ni el futuro de Colombia.

    El segundo punto a evaluar es la polarización que hay en el país. Esto es una realidad, no se puede dejar de lado, hay dos formas radicalmente opuestas e incompatibles de evaluar esta realidad, hay dos orillas ideológicamente irreconciliables y activas políticamente, que por momentos parecen estar dispuestas a imaginar un mundo sin la otra. Estos son síntomas de una profunda encarnación del conflicto más allá de los montes, de la selva, el verdadero conflicto está en las formas de concebir el mundo que siguen presentes y vigentes en los colombianos.

    Yo sigo pensando y creyendo firmemente que la Paz es uno de los mayores valores a los que cualquier persona, sociedad y país puede aspirar, que nada puede ser antes que eso en la idea de felicidad y bienestar que todos aspiramos como seres humanos, esto no es evaluable. Por eso, tomo lo que ha pasado como un llamado, como un obstáculo más a superar para avanzar, para luchar por mí  Colombia en paz y con mayor esperanza. Ahora me comprometo más con el Sí a la paz, la vida, la esperanza y el futuro.

  • Jóvenes ¡Fuimos héroes!

    A propósito del día de la Juventud, quiero dedicar este post a los Consejeros de Juventud de Colombia, heroes silenciosos pero no anónimos.David Bowei Strasse

    Si a alguien le ofrecieran trabajar cuatro años por representar a los jóvenes, sin un horario fijo, sin garantias sociales, sin remuneración y sin un ambiente laboral estable que le permita hacer su trabajo ¿Qué posibilidades hay de que acepte? Sinceramente muy pocas, más si se trata de un joven.

    Para algunos parecera locura incluso, racionalmente no tengo ningún argumento para refutar en otro sentido; es una decisión de fe ciega en el presente y el futuro de los jóvenes. Hoy quiero decirle a esos CLJ ¡Fuimos Hérores!

    Hace 10 años en Bogotá se estaba entregando el documento de la Política Pública de Juventud (2006-2016), y muchos de los que participamos en el proceso pensamos qué seria de los jóvenes al cabo de esos diez años, imaginabamos escenarios posibles, siempre de mejora, donde la realidad hostil que se vive en muchas localidades cambiara. A la luz de los resultados, luego de una década, seria fácil pensar que fue un rotundo fracaso y que poco tiempo hubo más pérdido. Y es en parte así, pues hoy como hace diez años atrás los jóvenes están igual de abandonados por los actuales goberntantes, a su suerte, con su presente y futuro a la deriva.

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    Pero no todo fue en vano, de ese proceso quedaron muchas cosas valiosas para nuestro país, quedaron much@s valientes soñadores, personas valiosas que desde el lugar donde se encuentran, sé con mucha certeza, siguen pensando como hacer el mundo mejor, como a través de la política, se pueden transformar realidades.

    Recuerdo algunas de las sesiones del Consejo Distrital, tal cual una sesión de un Cabildo, evoco esos debates que se plantearon y que se disputaron desde cada esquina ideológica; recuerdo la vehemencia con la que cada cual defendia sus colores, su partido, su idea. Creo que el mismo Aristóteles se hubiese sorprendido al ver tanta pasión, tanta entrega a una causa superior.

    Hoy quiero dejar para todos ellos a través de mis letras un breve homenaje, les ofrezco mis respetos y admiración, mas que un ejemplo de compromiso con el país, son personas muy valiosas para cualquier sociedad, sacrificaron tiempo de su juventud, lo invirtieron en una causa ingrata, pusieron lo mejor de sí, todas sus capacidades intelectuales y todo el inventario de sus habilidades, convencieron a sus amigos y conocidos de un futuro mejor; ellos se pararon frente al la realidad con la determinación de cambiarla, de hacerla diferente.

    David Bowie en su canción Heroes dijo: “…Podemos ser héroes, No somos nada, Y nada nos va a ayudar, Tal vez nos estamos mintiendo…” y todo esto quizas lo pensamos en algún momento hace diez años, pero hiciemos lo que era mas importante: trabajar juntos, pese a las diferencias ideológicas, nos respetamos y creímos en nosotros mismos, creímos más allá de una administración política y coyuntural, y aunque lo más fácil era desistir y dejar todo así, decidimos que seriamos héroes, que lo seríamos al menos por un día… y valió tanto la pena.

    Feliz día de la juventud.

    Una mención especial para mi gran amigo Scheyman, a quien la vida le sonrie como Pedro Navaja, quién le sonrie a la vida y sigue caminando.

     

  • La paz de la Habana es una idea, la verdadera paz nos la damos nosotros

    La idea de paz que va tomando cada día para los colombianos para por una especie de bien intangible que se nos dará, es decir, que va a llegar de alguna parte para nosotros desde alguien. A mi manera de ver ahí esta el principal error, dado que la paz de una sociedad es la suma de la paz de los individuos en un contexto organizado y armonizado por un Estado. La paz no es un bien que da un Gobierno, es lo que somos capaces de darnos a nosotros mismos.

    Muchos de nosotos pensamos que en las mesas de dialogo esta todo menos la autoridad moral para hablar de paz y ofrecernos a los colombianos, por lo menos palabras de paz; parece que lo que hay son solo discursos que pretenden ser “politicamente” correctos, pero al final de cuentas son vacios, adolecen de realidad, de justicia, de verdad, mas parece que lo que estan negociando son los intereses particulares de la clase gobernante tradicional y su séquito de políticos de siempre, junto con los intereses de quienes han portado armas y que sin ningún reparo han confundido los fines con los medios, llegando a los caminos de la atrocidad humana.2016-05-01 16.36.27

    ¿Qué es lo que puede salir de una mesa de negociaciones para Colombia? ¿Para el mundo? Nada distinto a una manifestacion de intenciones. Los Colombianos que hemos recorrido nuestra greografia, que hemos padecido entre bombas, secuestros, masacres, “falsos positivos” y corrupcion entendemos perfectamente que ellos no nos van a dar una solucion a los verdadesros problemas del país, que la desigualdad se ahondará y se agudizará mientras la corrupcion siga tan campante e impune.
    Por eso ha venido a mi una de las enseñanzas de Steve Covey y su principio noventa-diez (90/10), que basicamente consiste en demostrar que del 90% de las cosas que pasan en nuetra vida tenemos control, que tenenmos una influencia real y directa. Este autor es reconocido en el mundo por sus libros para la superacion personal, para hacer que la personas puedan ser mejores seres humanos desde el cultivar sus virtudes. Lamentablemente en nuestro pais hay una gran mayoría que relaciona este tema con debilidad y problemas de autoestima, nada mas lejano a la realidad que tal pensamiento, pero sera un asunto que abordaré en otro momento.

    Este pricipio 90/10 dice que, por la via de reacción, ya sea accion u omisión, nosotros podemos influir en los acontencimientos diarios de nuestra vida (90%), por ejemplo, si alguien va conduciendo su vehículo y por alguna razon es cerrado por otro tiene un abanico de opciones a escoger, por un lado, lo alcanza para proferir una elaborada ofensa que pueda reflejar en toda dimension la ira y enojo que sienta, o, por otro lado, le puede dar alcance para devolverle la cerrada, pagándole con la misma moneda, pudiendo desembocar en situaciones mas delicadas, generar un accidente a un tercero, dar inicio a una riña, o lo que es peor pero muy probable, desembocar hasta en una tragedia donde se asome la muerte. Un poco trágico y extremo el ejemplo, es posible, pero cuando alguien dedica diez minutos a leer la prensa o escuchar alguna emisora local, sabrá perfectamente que no esta alejado de la realidad.Otro camino seria el contrario, ignorar el incidente y seguir su día con normalidad. No hay que ser brillante para saber, por vía de las consecuencias, cuál es la mejor opción.

    El restante 10% obedece a aquellas cosas que no podemos controlar, por ejemplo, quien podrá, por más de que quiera, controlar el trafico, el mal clima, la marcha o protesta de los profesores, el fenómeno de la “niña o el niño”, etc. Nadie lo puede hacer, sin embargo no se puede librar de las consecuencias, las tiene que sortear de alguna manera. No hay contro sobre este 10%.

    Entonces, si el sr Covey tiene razón, que me parece que la tiene, si nosostros como seres humanos podemos influir en el 90% de nuestra vida para hacerla mejor, ya sea por acción u omisión, puede ser que el 90% de la paz que nuetros país necesita depende de nosotros, dependa de lo que en las acciones diarias podamos hacer, no dependerá del capricho de un Gobierno mezquino e indolente hacia los colombianos, tampoco de un grupo armado que lo único que ha hecho es pensar en sus propios intereses, nada mas. No, la paz verdadera y real es posible, dependerá solamente de nosotros, de lo que hagamos a diario para desarmar nuestro corazón y reaccionar mejor, de lo que podamos sembrar y cultivar cada día para nuestros hijos y las futuras generaciones.
    La paz de la Habana es una idea, la verdadera paz nos la damos nosotros con las acciones que diariamente seamos capaces de sumar, acciones de paz.

  • La sociología de poste

    101_5183Hay pocas cosas tan fascinantes como ver la vida pasar cada día delante de nosotros a través de sus dinámicas, sea una ciudad grande o pequeña, sea el propio campo, siempre hay un secuencia de rutinas que pasan delante de nosotros en forma de cotidianidad, de costumbre. Estas rutinas a nosotros mismos nos imponen hábitos y condiciones, por ejemplo ¿quién podrá evitar el tráfico de las horas picos de una urbe por más de que se esfuerce? Esto va muchas veces más allá de nuestra voluntad.

    Cuando me refiero a este punto, quiero hacer alusión al acto mismo de observar lo que pasa a nuestro alrededor, de disfrutar al lado de un poste (entendido como una columna de piedra, madera u otro elemento, puesto de manera vertical y que sirve de apoyo o señal)  del panorama variado, dinámico y siempre impredecible que nos ofrece el día a día. Es solo una forma de referirse a lo que es hacer una pausa durante nuestra vida para ver y pensar en lo que nos rodea, en lo que somos, en donde estamos y lo que pensamos.

    Este espacio no tiene alguna pretensión científica, no podre equiparar mis escritos o reflexiones con el arduo trabajo de quienes se han entregado a esta disciplina con dedicación, ahínco y  vocación, a ellos mis profundos respetos y mi admiración. Es mi forma de compartir lo que veo y palpito cuando de bajarse del bus del devenir cotidiano se trata. Es observar, intentar racionalizar y escribir para compartir.

    Mi amor a la filosofía no estará aislado de este espacio, es de las mejores y mayores experiencias que me han ayudado a determinar mis deleites académicos. Me ha animado a querer pensar, aun en lo difícil de pensar, premiando generosamente al menos intentarlo, se me ha permitido pararme en los hombros de gigante para disfrutar del deleite maravilloso de comprender, a veces solo en parte, sus ideas y concepciones del mundo. Tampoco lo estará nunca, nótese lo categórico, mi amor y devoción a Dios, en quien creo y  a quien le creo por ver su manifestación en mi vida. Es una particular y poco común combinación, pero ahí reside lo más importante de esta intención, desde esas realidades hay cosas que son susceptibles de ser compartidas y sin ánimo de orgullo, disfrutadas.

    Bienvenidos al marco a través del cual veo y leo una parte de la vida que se me presenta ante mi existencia, hay espacio para todos y todas, para sus palabras y sus ideas y pensamientos. El sentido de la vida se escribe en el presente como un legado para el futuro.

  • Incertidumbre en Venezuela, Incertidumbre en La región

    Venezuela viene enfrentando una de sus mayores crisis políticas en los últimos dos años. El debilitamiento de su líder político por causa de enfermedad ha traído para la región un tejido de incertidumbre que irrumpe con la dinámica regional.

    El gobierno Venezolano ha presentado dos estrategias distintas en la forma de relacionarse internacionalmente, la primera obedeció a una especie de continuidad de las líneas diplomáticas de los gobiernos anteriores, apoyado en la búsqueda de un mayor equilibrio internacional y el impulso a la integración regional. Luego de enfrentar el triunfo en el Referéndum, su política exterior se modificó radicalmente, introduciendo algunos elementos tales como la retórica antiestadounidense, los contactos con China, Rusia, Irán y la compra de armamento. Todo esto con un marcado debilitamiento de la institucionalidad del Ministerio de Relaciones Exteriores.

    En esta etapa el proyecto revolucionario se acentúa y empieza a traspasar fronteras, haciendo eco en gobiernos regionales. De manera paralela inicia la búsqueda de redes de apoyo en el horizonte internacional para su proyecto con alianzas muy visibles con Irán, Cuba, Rusia y China, teniendo siempre el petróleo como pieza clave de su estrategia internacional.

    Es así como Venezuela adquiere una preponderancia política en la región, siendo el principal vocero de los países que no se alinean con las políticas y doctrinas estadounidenses, evidentes en las iniciativas como la Alternativa Bolivariana para las Américas ALBA. Muchas voces intelectuales y políticas han criticado el liderazgo del presidente Chávez, afirmando que su popularidad en la región se da por intereses comerciales y económicos más que por afinidad política. De cualquier modo, es una figura muy visible en Sudamérica y su capacidad de influencia es muy importante.

    En la otra orilla de la región parece haber un grupo, más reducido, de afinidad hacía las políticas de los EEUU y sus doctrinas. Sin embargo, esto obedece más a la tradición histórica que a una intención de los EEUU para liderar los procesos en la región. Hecho que se podría constatar al revisar la agenda de prioridades en política exterior, donde la atención de este país se orienta hacia China, Rusia y el sudeste asiático, dejando relegada a Sudamérica.

    Esto hace que el papel del presidente Chávez en la región tenga una trascendencia mayor a la de los demás mandatarios. Sin embargo, el proyecto del Socialismo del siglo XXI parece tener problemas en su divulgación, interpretación y ejecución sin la voz del líder político. Por lo tanto, la afectación en la gobernabilidad por su incapacidad física plantea un panorama de incertidumbre política para la región. Por un lado, es claro que dentro de Venezuela no hay líderes con la misma popularidad y capacidad de incidencia, y que puedan garantizar la continuidad del socialismo, y por otro, los múltiples compromisos adquiridos por el mandatario en la región, con el ejemplo de los macro proyectos energéticos, tienden a perder credibilidad en aquellos que consintieron su apoyo al proyecto del Socialismo del Siglo XXI.

  • LA INVESTIGACIÓN ES LA CLAVE

    Por: Juan Gabriel Garzón Guerrero

    Las tecnologías de la información y la comunicación han tocado los profundos hilos sociales hasta transformarlos, cambiando los paradigmas y generando grandes incertidumbres hacía el futuro.

    La vertiginosa transición socio-económica que ha acompañado el germinar del siglo XXI ha generado profundas trasformaciones en todas las latitudes del mundo. Se ha pasado de la Sociedad Industrial (SI) a la Sociedad de la Información (SI), para hoy encontrarnos con el auge de la Sociedad del Conocimiento (SC). La SI se puede identificar para referirse a la profusión de medios audiovisuales, conocidos como de Información y Comunicación, dentro de los cuales están los periódicos, la radio o televisión y la computadora, incluyendo de manera categórica la internet. Este fenómeno fue creciendo paulatinamente hasta inundar el entorno de las distintas sociedades, haciéndoles experimentar una saturación mediática de desgarbados mensajes.

    En la SC, tomando como punto de partida el boom informativo de la SI, la pregunta a resolver radica en ¿Cuál información nos interesa y nos resulta útil? ¿Qué se debe hacer con la información que nos llega? Interrogantes trascendentales para la sociedad, especialmente para los sectores educativos de todos los niveles, de ahí la necesidad de enseñar al alumno a gestionar el conocimiento, por lo que resulta imprescindible contar con criterios selectivos que permitan decidir qué tipo de información interesa y para qué[1].

    La educación como principal socializador entre individuos debe contribuir a facilitar la profundización en el desarrollo del ser humano, asumiendo posturas responsables y autónomas que trasciendan el lenguaje hipnótico de la SC y mantengan un espíritu crítico. Y aunque existe abundante material bibliográfico que coincide en el pensar el modelo educativo ha pasado de la acumulación del conocimiento a la administración del conocimiento, la práctica resulta una tarea titánica,  que ha volcado comunidades investigativas para buscar, rebuscar e innovar estrategias para cumplir este propósito dentro del aula de clase. De ahí que se hable de tendencias en la educación.

    La SC propone un nuevo paradigma, el conocimiento como el recurso estratégico para lograr niveles aceptables de competitividad*, establece una sociedad de aprendizaje permanente. Aumentando la demanda de formación en los individuos, muy por encima de la oferta de las Instituciones Educativas, de tal manera que un considerable número de ellas empieza a realizar cambios en las políticas, pasando de un producto final terminado (graduado, ingeniero, médico, biólogo, etc.) a un en formación permanente. Esa ahí donde la Investigación reclama un lugar significativo.

    El proceso de investigación aborda la búsqueda de conocimientos y verdades que permitan describir, explicar, generalizar y predecir los fenómenos que se producen en la naturaleza y en la sociedad, herramienta indispensable en la formación que demanda de los educadores posiciones activas frente a las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTCI). Para qué, valiéndose de ella, puedan mudar la tendencia del traslado y la acumulación del conocimiento en el alumno a una ayuda para el manejo, administración y extracción del verdadero significado en medio de la abundante información.

    El estudiante que hoy no tenga conocimientos de investigación se encontrará en desventaja frente a sus pares, de todo el mundo, ya que las Instituciones Educativas que han comprendido este profundo cambio en el paradigma, han buscado diferenciar sus egresados del resto haciendo un mayor énfasis en la investigación, haciéndolos más eficientes y eficaces, llevándolos a ser más competitivos y a obtener mejores resultados académicos y laborales durante su vida.

    Se han señalado argumentos en el artículo que permiten decir que se ha pasado de una sociedad la estabilidad (Sociedad industrial) a una donde la incertidumbre prevalece (SC), y aunque de algún modo hay rasgos de una economía social, no socialista, en cuanto al acceso a gran cantidad y de todo tipo de información, la falta de criterios en la selección a la hora del consumo de la misma va conduciendo a una crisis de formación crítica, tan importante para el progreso de la sociedad. La formación en investigación es la clave.


    [1] TOBÓN, Sergio, et al. Competencias, calidad y educación superior. Ed. Magisterio. Bogotá D.C. 2006. 32p.

    * La competitividad se debe entender en este artículo como la capacidad de disfrute y de aprehensión de las oportunidades académicas y laborales, sin que implique el sacrifico de la ética profesional.

  • DICTADORES DE LA PAZ Y LA LIBERTAD

    Ya han pasado ciento quince años desde que el señor Alfred Nobel plasmó en su testamento la intención de promover el desarrollo científico a favor de la humanidad, llegando con el pasar de los años a lo que hoy conocemos como los Premios Nobel.

    Estos premios se han constituido en el lado más popular de la Academia en todo el mundo, han contribuido para que la comunidad científica sea más visible mediante la divulgación de sus aportes al beneficio de la humanidad. Sin embargo no es el único frente que abarca dado que galardona hechos destacados en la literatura (la obra más destacada) y en acciones relacionadas con la paz, otorgándole “a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz”, de acuerdo al testamento del Sr. Nobel.

    Así como se han destacado hechos cumbres y se han logrado unanimidades casi universales, las críticas no se han dejado esperar, se han levantado voces e incluso organizaciones que han cuestionado con mucha vehemencia la adjudicación de algunos galardones. Críticas que han soslayado asuntos políticos, económicos, étnicos e incluso revisionistas a los méritos de los que han sido condecorados. Entre los casos destacados se encuentra el líder palestino Yasser Arafat, quien fue galardonado por su intento de solución pacífica al conflicto entre Israel y Palestina  (1994) de quien se dice que ha violado flagrantemente los principios pacifistas defendidos por Alfred Nobel. Junto a los más criticados se encuentran los casos de Henry Kissinger y Mijaíl Gorbachov, cuestionados por promover en algún momento de sus vidas caminos bélicos y guerreristas entre las naciones.

    A pesar de que este tipo de discusiones no tienen claramente definidos los límites entre lo que corresponde a lo objetivo y a lo subjetivo, se deben buscar en la palabras plasmadas por el científico Nobel en su testamento, las luces acerca de la ruta orientadora a las disputas presentadas. Para este fin, es importante señalar que el mundo ha sufrido profundas transformaciones políticas, económicas y sociales en el siglo XX y en lo que va del XXI, por lo tanto, el contexto de las intenciones del testamento ha cambiado profundamente y deben ser actualizadas.

    En esa actualización, y sin ánimo de enconar más disputas, vale la pena destacar algunos apartes del testamento, “…constituirá un fondo cuyosintereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquéllos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad.” Y “…a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz”. Fragmentos que hoy están inmersos en el concepto del Desarrollo Humano establecido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el año 1990, “el desarrollo humano es un proceso en el cual se amplían las oportunidades del ser humano. Significa crear un entorno en el que las personas puedan hacer plenamente realidad sus posibilidades y vivir en forma productiva y creadora de acuerdo con sus intereses”. De manera tal que se podría señalar que la intención de los premios Nobel es promover el Desarrollo Humano desde los aportes científicos y sociales.

    Es importante y necesario incluir un concepto adicional que se supondría implícito, sin embargo no se tiene en cuenta en su dimensión y trascendencia: la libertad. Entendida como la capacidad de obrar o no obrar a lo largo de su vida bajo su propia responsabilidad dentro de las limitaciones que dicta la realidad, teniendo la posibilidad de elegir. Necesariamente este camino nos conduce al pilar más importante del Desarrollo Humano, la Democracia. Tal y como lo afirmó el actual Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, “Una palabra hermosísima, pariente sanguínea de la libertad y de las mejores cosas que le han pasado a la humanidad” en el prólogo del libro Memorias.

    De tal modo que los premios Nobel de hoy, procuran el desarrollo de la libertad, de la democracia y el desarrollo humano, buscan a través de su organización evitar prácticas represivas o dictaduras, muy a pesar que promulguen buenos motivos y buenas intenciones que esconden una corrupción moral atroz. El presente de los premios Nobel se marca como una fuerza dominante, en procura de la paz y el desarrollo del mundo, como la “dictadura de la libertad”.

     

    “EL FISGÓN”
    … Antes se censuraba, ahora nomás los amenazan a punta de pistola, como lo ha hecho el narco
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Científico social especializado en traducir investigación aplicada en estrategias de desarrollo humano, organizacional y territorial.

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